febrero 2, 2023

Revista Maravillosamente

La revista de la ley de asunción

EL HIJO PRÓDIGO

Autora: Ninita Villalaz / @vivirmiasuncion

EL HIJO PRÓDIGO

¿Te has preguntado si esta parábola podría tener un significado diferente al ya conocido? Y si fuera así, ¿cuál sería?.

Hoy te traigo una nueva versión de la historia que quizás antes no habías imaginado.

La parábola del hijo pródigo, como su nombre lo indica, es eso, una parábola.

Este era el recurso que utilizaba Jesús para transmitir enseñanzas a la gran cantidad de personas que le seguían. Algunos escuchaban su discurso de manera literal y se llevaban una enseñanza, pero otros, sí que lograban develar el gran mensaje que estaba detrás de estos maravillosos relatos, la gran verdad espiritual.

Pero entonces, ¿Por qué Jesús hablaba en parábolas?

De hecho, es una pregunta que los discípulos le hicieron a Jesús cuando se percataron de que cada vez que se dirigía a la multitud, lo hacía en parábolas.

Para conocer el porqué, nos servirá de mucho referirnos al evangelio de Mateo 13:10-17, en el que se relata que un día los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron el porqué del uso de las parábolas. Y la respuesta de Jesús fue: «Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado». Aquí, claramente, nos damos cuenta de que el mensaje no era literal.

Jesús tenía fama y cuidaba sus palabras.

Sucede que en esos tiempos Jesús tenía muchísimos seguidores. Y así como tenía fans sinceros, también tenía «haters». Es decir, había muchos incrédulos. El pueblo había engrosado su corazón por lo que su mente solo les revelaría el significado literal del relato, pero no podrían ver la gloria de Dios.

Los personajes de la parábola.

“En aquel tiempo, se acercaban a Jesús todos los publicanos y los pecadores para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «este acoge a los pecadores y come con ellos».

Aquí vemos 4 grupos de personas:

  • Los publicanos: eran los recaudadores de impuestos que eran considerados impuros por colaborar con roma.
  • Los pecadores: eran aquellos a quienes los fariseos llamaban así por considerar que no seguían la ley de Dios.
  • Los escribas: entre los hebreos eran los expertos en la interpretación de la ley o las sagradas escrituras.

Los fariseos: eran los que acusaban a otros de no seguir las leyes de Dios, pero no se daban cuenta de que ellos tampoco las seguían.

Y aquí viene la primera verdad espiritual.

Todos estos grupos de personas representan estados de consciencia que nosotros podemos habitar en cualquier momento de nuestra vida. Podemos ser como los publicanos cuando nos sentimos mal vistos por otros, podemos ser los pecadores cuando estamos errando al blanco en nuestros objetivos, es decir, cuando estamos identificados con un estado de conciencia que no es nuestra verdad, o podemos ser del grupo de los escribas o fariseos cuando creemos que tenemos la verdad absoluta y desde esa creencia juzgamos los comportamientos de los demás cuando en realidad ni siquiera podríamos encontrar un ápice de coherencia en nosotros mismos.

Relación del padre con sus hijos.

El mensaje principal de esta parábola es el de nuestra relación con Dios, con nuestro Yo Soy, con nuestro ser divino, con la Supra Consciencia, la Gran Consciencia, la Totalidad, el Universo, el Todo, las infinitas posibilidades, el campo cuántico, como le queramos llamar.

El Padre.

Es un hombre de grandes riquezas, siempre amoroso y que comparte las riquezas con sus hijos. Así es Dios con todos sus hijos.

Los hijos.

Los hijos nos representan a nosotros y sus posturas representan nuestros distintos estados de conciencia. Ambos hijos, independientemente de su comportamiento, son merecedores de la herencia del Padre, y una vez que toman conciencia de que lo son, acceden a la herencia.

El hijo menor: reclama su parte de la herencia y decidió marchar, le interesaban las cosas del Padre, pero no le interesaba la relación con su Padre, con su Yo soy. No era consciente de todo lo que tenía. Había carencia mental y un estado de conciencia de carencia y escasez. Ya decía Neville Goddard: Es imposible para un pobre de conciencia encontrar riquezas en este mundo, no importa cuánto se rodee con ellas, mientras primero no se proclame a sí mismo ser rico. No sirve de nada patalear y quejarse si primero no habitas realmente un estado de conciencia de riqueza.

La herencia.

Se habla de una herencia que les corresponde a los hijos del Padre. La herencia era la hacienda, los bienes, las tierras. La tierra representa tus dones, es tu conciencia, que es la fuente de tus riquezas. Pero él pensó que tenía que ir a buscar cosas afuera y empezó a malgastar su conciencia.

El Despertar de conciencia del hijo pródigo:

el hijo pródigo
el hijo pródigo

Cuando hubo gastado todo, sus supuestos amigos se fueron y no lo ayudaron y sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Y entrando en sí mismo, dijo: «¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti.

Y, levantándose, partió hacia su padre. Esto quiere decir que se elevó en Conciencia.

El hijo le dijo: «Padre, pequé contra el cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.»

¿A qué cielo se refería? Si el reino de los cielos está en nuestro interior y es nuestra conciencia, es porque había pecado contra el mismo.

Pero el padre dijo a sus siervos: «Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado». Y comenzaron la fiesta. Si vemos, no hubo condenación en el hijo pródigo cuando tuvo el coraje de reclamar esta herencia como suya. No hubo castigo ni penitencia. Hay una fiesta, Se trata de entrar en un estado mental en el que reconoces que todo te corresponde y te conectas a ese estado de conciencia desde el amor y el agradecimiento. Es un cambio mental que en cuanto se da, empiezas a recibir todo el amor del Padre y sus promesas. Es también tu relación contigo mismo. Ámate incondicionalmente, acéptate cómo eres y reconoce quién eres, eres el hijo del Padre, vienes de la fuente y tu Padre está para ti siempre, solo es un estado de conciencia al que tienes que moverte.

El hijo mayor:

Su hijo mayor, cuando vio la fiesta, replicó a su padre: «Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu herencia con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!» Pero él le dijo: «Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.»

Todos nosotros hemos sido también el hijo mayor, cuando juzgamos a otros por aquello que pensamos incorrecto. Cuando estamos en la constante competencia pensando que si el otro gana algo nosotros lo perdemos.

¡Listo!

Si nos acompañaste hasta aquí ya tienes una nueva versión de esta gran historia en la que se nos habla de nuestra relación con el Padre, que es la conciencia infinita, de la importancia de cultivarla y de reclamar nuestra herencia desde el amor y el agradecimiento. Se habla también de los distintos estados de conciencia que podemos habitar representados en los distintos personajes. También se habla de nuestra relación con nosotros mismos, ese estado de conciencia en el que nos amamos, nos aceptamos, no nos castigamos, sino que recordamos y reconocemos quienes somos. Somos hijos del Padre que es más grande que nosotros y estamos hechos a su imagen y semejanza.

Cuéntanos qué te ha parecido EL HIJO PRÓDIGO.

Ninita Villalaz.

Especialista en Marketing. Certificada en PNL y Coach de Vida.

Ante todo, una apasionada por la espiritualidad y el viaje al interior de la consciencia. Sígueme en Instagram @vivirmiasuncion